Cada año para Semana Santa los precios de los mariscos y el limón suben drásticamente. Este año, en especial, estos costos se verán afectados por la marea roja. Según la ley de la oferta y la demanda el incremento será notable. Pero si comenzamos a extrapolar esta situación, ¿no ocurre lo mismo para navidad, el día del niño, el día de la madre, el día del padre, San Valentín, entre muchos otros? Los costos de varios productos aumentan en periodos específicos de tiempo, de acuerdo al comportamiento regular de la sociedad.
En esas épocas del año aumenta la demanda, aumentando los precios. Es normal que el mercado actúe así, es un equilibrio entre las variables. Aumenta el consumo de ciertos recursos, provocando su Escasez. Sin embargo, surge el cuestionamiento de dónde surgió este comportamiento regular de la sociedad, ¿no fue creado por el mismo mercado?
La publicidad recurrente en los medios de comunicación busca crear necesidades en las personas, deseos de obtener productos y servicios que no necesitaban. Instala ideas en la cultura colectiva que no cuestionamos y seguimos casi involuntariamente. Muchas personas se sentirían terriblemente olvidadas u ofendidas si su pareja no les compra algo en el día de San Valentín, pero cualquier otro día no, por ejemplo.
Quizá nos estamos dejando manipular por el mercado. Quizá no sea tan justa la ley de la oferta y la demanda si el mercado puede alterar tanto la una como la otra.
Cuestionar individual y constantemente nuestros deseos, si son reales necesidades; si nuestras actitudes y acciones provienen de la publicidad, llevándonos a realizar acciones que podríamos hacer en otro momento, más continuamente o simplemente dejar de lado. Ser personas cuyas decisiones sean en base a la razón y no por la influencia externa. Finalmente, formar un colectivo de individuos que, al no ser manipulados por técnicas de mercado, evite las alzas “unilaterales” de precios debido a una ley de oferta y demanda dirigida por el mercado.
