Con un IVA del 19%, hoy en día Chile es uno de los países con el impuesto a los libros más alto del planeta, convirtiendo a estos en un lujo que solo aquellos fanáticos de la lectura podrían estar dispuestos a pagar (y si es que se lo pueden permitir). Hay quienes alegan que el acceso a los libros debería ser un derecho, no un privilegio, y que con tan elevados precios se les está privando de dicho derecho; es debido a esto que varias han sido las iniciativas que han llegado al Congreso en un intento por eliminar, o al menos reducir, dicho impuesto a los libros; sin embargo, nunca se ha llegado a concretar ningún cambio, y difícilmente se logrará algo en un futuro cercano ya que, hay que ser realistas, la mayoría de los chilenos no leería más si los precios de los libros bajaran, por lo que, al menos hasta que los hábitos de lectura en Chile mejoren, cambiar la situación del impuesto a los libros en el país no será una prioridad.
Pero no se puede negar que la tecnología nos ha traído una alternativa: los e-books, versiones digitales de libros que pueden ser leídas en dispositivos como Tablets, el cada vez más conocido Kindle, e incluso en Smartphones. Esta nueva versión de los libros va ganando más y más terreno frente a los tradicionales libros impresos en papel día a día, y no sin razón: Las ventajas de los e-books frente al “papel” son innegables. Primero que todo, el precio de un libro electrónico es, por lo general, considerablemente más bajo que el de un libro “tradicional” en una librería chilena; con los e-books, el acceso a la lectura para aquellos que están interesados aumenta notablemente. Además, un e-book es mucho más fácil de transportar que un libro impreso; y, si bien es cierto que mirar una pantalla por varias horas cansa (e incluso puede dañar) la vista, el leer un libro digital no tiene por qué traer tales consecuencias, ya que los creadores de dispositivos como el Kindle se han encargado de que su pantalla se vea tan opaca como una página de papel auténtica.
Todo apunta a que, eventualmente, la pantalla podría dejar en el pasado al papel, llevando a la quiebra a las librerías de la misma manera que la piratería, iTunes, Netflix, entre otros, llevaron a la quiebra a lugares como Blockbuster y La Feria del Disco. Pero no se debe pasar por alto el hecho de que, a pesar de las virtudes de los libros digitales (e incluso las posibles desventajas de los libros impresos, como el casi inevitable deterioro a través del tiempo), existen quienes no cambiarían el papel por una pantalla; y es que a muchos los libros los atraen de manera inexplicable, y en ese sentido la tecnología se encuentra lejos de alcanzar a la imprenta.
